En esta página
África no es un solo mercado. Son más de cincuenta países, cientos de idiomas y mundos profesionales tan distintos como un bufete de abogados en Abiyán, un equipo fintech en Lagos, un hospital en Yaundé y un estudio de diseño en Kigali. Cualquier consejo que finja lo contrario vale poco. Por eso esta guía no te dice qué quiere «el público africano». Te ofrece un método para una situación concreta que comparten muchos profesionales: trabajar, o querer trabajar, entre el inglés y el francés.
Quizá seas consultor en Duala con clientes en ambas zonas lingüísticas, ingeniera en Dakar postulando a empresas en el extranjero, fundador en Kinsasa buscando inversión de personas que leen primero en inglés, o estudiante que se formó en un idioma y quiere trabajar en el otro. En todos los casos la pregunta es la misma: ¿a quién quieres llegar y en qué idioma te van a leer de verdad?
Empieza por a quién quieres llegar
El idioma es una consecuencia del público, no el punto de partida. Antes de elegir, anota los tres o cuatro grupos que más importan para tu trabajo durante el próximo año. Para la mayoría de los profesionales encajan en unas pocas categorías:
- Clientes y empleadores locales, en tu ciudad o tu país, que pueden leer sobre todo en un idioma o en ambos.
- Contactos regionales, en países vecinos donde el idioma profesional dominante puede ser distinto del tuyo.
- La diáspora, personas de tu país o tu región que trabajan en el extranjero, a menudo con dominio de dos o tres idiomas y bien conectadas en ambos lugares.
- Empleadores, socios o inversores internacionales, que quizá solo lean uno de tus idiomas.
Para cada grupo, anota el idioma en el que leería con naturalidad una publicación profesional. No lo deduzcas solo por el país: pregunta a algunas personas que conozcas de cada grupo y fíjate en el idioma de las publicaciones que ellas mismas comparten. La respuesta suele sorprender, en un sentido y en el otro.
Tres formas de publicar en dos idiomas
Cuando conozcas a tus públicos, elige una de estas tres opciones. Ninguna es mejor en general; cada una encaja en una situación distinta.
1. Publicaciones separadas en cada idioma
Escribes la misma idea dos veces, una para cada público, y las publicas en días distintos. Es lo que mejor se lee, porque cada versión es completa y natural. Lleva más tiempo, así que conviene a quienes tienen dos públicos claramente distintos y de importancia similar.
2. Una sola publicación bilingüe
Una publicación, dos idiomas. Funciona para textos cortos y anuncios, y deja claro que te mueves en ambos mundos. El riesgo es la extensión: el segundo idioma suele quedar debajo del corte de «ver más» y nadie lo lee. Dos reglas ayudan. Pon primero el idioma de tu público principal, y haz de la segunda versión un resumen breve pero completo, no una repetición íntegra.
3. Un canal para cada idioma
Tu perfil personal de LinkedIn en un idioma, y la página de Facebook o el canal de Telegram de tu empresa en el otro. Esto conviene a negocios cuyos clientes hablan sobre todo un idioma mientras que socios y reclutadores leen otro. La contrapartida es que mantienes dos presencias, así que procura que cada una sea constante en lugar de que ambas sean esporádicas.
Escribe en el idioma, no traduzcas
Una traducción palabra por palabra se nota enseguida. Conserva el ritmo, las expresiones y el orden de las frases del primer idioma, y en el segundo suena un poco raro. Los lectores lo perciben, aunque no sepan explicar por qué.
- Reescribe a partir de la idea, no del texto. Pregúntate cómo se lo explicarías en voz alta a un colega en ese idioma y escribe eso.
- Adapta los ejemplos. Una referencia que dice mucho en Abiyán puede necesitar otro ejemplo para lectores de Nairobi o Montreal.
- Respeta las convenciones de cada idioma. El francés usa las comillas « » y un espacio antes de algunos signos de puntuación; el inglés profesional prefiere frases más cortas. Los pequeños detalles demuestran cuidado.
- Cuida el registro. En francés profesional se suele mantener el «vous» formal con un público que no conoces; el inglés no tiene equivalente, así que la cercanía depende de la elección de palabras.
Organízate entre varios husos horarios
Si tus públicos están repartidos entre regiones, la hora de publicación importa más. Solo el continente abarca varios husos horarios: entre Dakar y Nairobi hay tres horas de diferencia, y entre Kinsasa y Lubumbashi, en el mismo país, una hora. Suma colegas en Europa o Norteamérica y ya no existe un único «buen momento».
- Elige un público principal para cada publicación y prográmala según su jornada laboral, no la tuya.
- Alterna cuando dos públicos importan por igual: la publicación de una semana pensada para una región y la de la siguiente para la otra.
- Deja que decidan tus propios resultados. Después de unas semanas, compara qué días y horas funcionaron para cada idioma. Nuestra guía para encontrar tu mejor momento para publicar explica cómo leer esos datos.
Elige las redes donde de verdad está tu público
Los hábitos en cada red varían mucho según el país, el sector y la edad, y cambian con el tiempo. En lugar de seguir clasificaciones generales, pregunta a tus clientes y contactos dónde buscan contenido profesional, y revisa tus propias estadísticas para ver qué canal genera conversaciones reales.
- [LinkedIn](/networks/linkedin) sigue siendo el lugar natural para la carrera profesional, la consultoría y el trabajo B2B, en ambos idiomas.
- Las [páginas de Facebook](/networks/facebook) suelen ser importantes para negocios que atienden a clientes y comunidades locales.
- Los [canales de Telegram](/networks/telegram) sirven para enviar novedades periódicas a personas que eligieron seguirte, como clientes, estudiantes o una comunidad profesional.
Piensa primero en el teléfono
La mayoría de tus lectores verá tu publicación en un teléfono, a veces con una conexión lenta o cara. Adaptar el formato a eso es simple cortesía:
- Párrafos cortos, de una a tres líneas, con espacio entre ellos.
- Imágenes con texto grande, legible y con buen contraste; evita las diapositivas recargadas.
- Subtítulos en los videos, porque mucha gente los ve sin sonido.
- La idea clave en las dos primeras líneas, antes del corte de «ver más».
Convierte el contexto local en credibilidad
Tu conocimiento de la normativa, los mercados, los idiomas y las formas de trabajar en tu entorno es una ventaja, no una nota al pie. Los lectores internacionales rara vez lo tienen, y los lectores locales confían en quien lo explica bien. Escribe sobre lo concreto: un cambio normativo que tuviste que gestionar, una limitación de un proyecto y cómo la resolviste, una lección aprendida atendiendo a clientes en dos idiomas.
- Describe tus resultados con honestidad. Di qué cambió y qué no; preciso y modesto vale más que impresionante y vago.
- Pide permiso antes de nombrar a un cliente o de compartir cualquier cosa de un proyecto. Si tienes dudas, describe el sector en lugar de la empresa.
- Muestra el trabajo. Una foto de una obra, un diagrama o el antes y el después de un proceso dicen más que los adjetivos.
Tiende puentes entre comunidades lingüísticas
Sentirte cómodo en ambos idiomas te permite conectar a personas que rara vez coinciden en línea. Comenta con criterio publicaciones en los dos idiomas, comparte el trabajo de un colega con un resumen de una línea para el otro público y presenta a contactos de uno y otro lado cuando beneficie a ambos. Con el tiempo, te conviertes en la persona en quien se piensa cuando hace falta alguien que trabaje en los dos mundos.
Si estás creando una empresa, nuestra página para fundadores explica cómo hacer crecer la presencia de tu negocio junto a la tuya. Si todavía estudias, la página para estudiantes muestra cómo empezar antes de tu primer empleo. Y para un hábito sencillo que lo mantenga todo en marcha, prueba esta rutina semanal de LinkedIn.
Publica en inglés, en francés o en ambos
Define una voz por canal, programa en tu huso horario y publica un mismo contenido en varias redes, adaptada a cada una.